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La chiquillada PDF Imprimir E-Mail

No sin ánimo jocoso y peyorativo los medios informativos han bautizado como la “chiquillada” a los partidos políticos nacionales de tamaño mínimo. Hace algún tiempo que esa chistosa denominación se usa comúnmente hasta volverse vistosa y cotidiana en estos días ha raíz de la tormenta en un vaso de agua que han escenificado los minipartidos por sentirse afectados con algunos aspectos de la reforma electoral.

El centro de la polémica tiene que ver con la modificaciones en el tema de las coaliciones tiene que ver con las modificaciones en el tema de las coaliciones. Hasta ahora esa figura ha sufrido algunas deformaciones en el sentido de que ha permitido la sobrerepresentación partidaria, lo cual significa que algunos partidos obtienen votos por acuerdos cupulares, en un típico rasgo de la partidocracia, sin tomar en cuenta el sentir popular. El cambio propuesto en este caso tiende a transparentar la identidad partidista, distinguiendo la asignación de los votos aunque obviamente se suman al candidato que, en común, respalden dos o más partidos. Eso es todo. Lo que debe considerarse como algo normal ha desatado la histeria de algunos partidos, particularmente Convergencia y el PT, que se sienten afectados y amagar con romper con el frente amplio progresista.

 Siendo un tema tan claro el de las coaliciones es llamativo el tono y lo profuso de la s reacciones de quienes defienden el estatus que y sus privilegios. Aducen que se tratan de un golpe contra López Obrador, que en el PRD hay aliados de Calderón, que instaura la partidocracia y que, entre otras muchas afirmaciones de, alcances exagerados, por tener que hacer campañas y ganarse los votos se les da un trato antidemocrático. La llamada chiquillada se ha conducido con histeria y demagogia, peleando por sus intereses y pregonando la continuidad de un sistema de partidos que esta lleno de vicios y deformaciones.

En México los partidos políticos han surgido por coyunturas históricas y con impulso social o por interés de grupos políticos que aprovechan hábilmente las ventajas de la ley  electoral. En este segundo grupo se ubican los partidos pequeños que sean beneficiados de la figura actual de las coaliciones para crecer artificialmente.

 Para no ir no muy lejos basta revisar la realidad ce los partidos en Veracruz para observar su precaria y apenas perceptible existencia. Tenemos partidos sin vida interna, sin actividad, sin militancia, sin oficina, sin dirigentes locales, sin agenda pública, etc.; son partidos de membrete que sólo aparecen en periodo electoral. Es muy difícil llamarlos partido si nos atenemos a su casi nula existencia. Lo que incrementa su cuestionamiento social es que, además de casi no hacer nada, todavía reciben elevados recursos económicos por concepto de prerrogativas.

Siendo correcta la reforma electoral en lo general, es más la que se refiere a las coaliciones; pero de igual efecto sano en el retiro del financiamiento a las agrupaciones políticas nacionales. Es hora de reducir el costo económico de nuestras elecciones a la vez que nos dotamos de instituciones y procesos verdaderamente democráticos.

 

Primer Aniversario FAS

Primer Aniversario del Frente Amplio Social de Veracruz.
Uriel Flores Aguayo coordinador general del FAS iniciando los festejos
Plaza Lerdo, Xalapa, Ver. México.
10 de Agosto de 2009 
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